ARTICULO PUBLICADO POR EL DIARIO “EL PANAMA AMERICA” EL 19 DE MARZO DE 2006.
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Ramón Lima C.* Sin pretender convertirme en orientador de las directrices que debe tener nuestra política migratoria, expongo algunas ideas, producto de las valiosas experiencias y conocimientos adquiridos durante los primeros diez meses de gobierno del Presidente Martín Torrijos. Dicha política migratoria debe ser definida y adoptada por el Ejecutivo Nacional, correspondiéndole a la Dirección de Migración tomar el liderazgo en ese camino, proponer los lineamientos generales de ella e implementarla, una vez que el Ejecutivo la adopte. Para ello también contará con el Consejo Consultivo de Migración, figura tomada de la Ley General de Migración y Extranjería de Costa Rica y que será un organismo integrado por el Ministro de Gobierno y el de Relaciones Exteriores, entre otros representantes de los entes públicos. OBJETIVO FUNDAMENTAL La mejor política migratoria es aquella que logra que los extranjeros con deseos de residir en el país, se registren en la Dirección de Migración y regularicen su condición migratoria. Con este objetivo, en casi todo el mundo, la persona que desea tener residencia, completa los requisitos y solicita directamente el permiso correspondiente.. El manejo eficiente de la función migratoria se construye sobre una inmigración consistente. DIÁSPORA La diáspora nos ilustra sobre múltiples casos de personas que huyen de su patria por sufrir situaciones de guerra, falta de empleo, pobreza, abusos, desastres naturales, persecuciones por sus ideas. Ellas emigran de sus paises de origen, van en tránsito por alguna parte del mundo, en busca de un país de destino. Para muchos de ellos se trata de superar un drama. Sin embargo, no son pocos los casos en que el inmigrante irregular es víctima de abusos. Estas realidades obligan a los Estados a intercambiar información, establecer no sólo controles internos, sino también controles externos (visas comunes, abolición de controles fronterizos), realizar acuerdos, poner en agenda el tema de las migraciones, debido a que el fenómeno migratorio sobrepasa las fronteras y obliga a los gobiernos a cooperar entre ellos. Este movimiento de personas hace que los gobiernos cuenten con estudios demográficos, con análisis socioeconómicos que tengan como objetivo el desarrollo nacional. Sabemos que una inmigración numerosa de ciudadanos de un solo país, puede afectar nuestra forma de vida. Pero también puede ser beneficiosa, si esa población se integra a nuestros objetivos, a nuestras costumbres, aunque no pierdan su identidad. Ejemplo de este hecho es los Estados Unidos de América, país de inmigrantes por excelencia. Sin embargo, la inmigración hay que controlarla, a fin de que no ocurra, como también sucede en el Estado mencionado, donde se calcula que existen doce millones de inmigrantes ilegales o irregulares, de los cuales la mitad proviene de México. ALGUNOS ASUNTOS PRIORITARIOS Se puede tener una política, si a su vez se cuenta con los medios para desarrollarla. De poco vale afirmar que la Dirección de Migración velará por la aplicación de los controles migratorios en todos los puestos fronterizos, si no cuenta con suficiente personal especializado, bien remunerado, que goce de estabilidad y que cuente con instalaciones físicas y equipo adecuados, para brindar un servicio eficiente. Nuestra política migratoria debe adoptar posición sobre los asuntos siguientes, entre otros que también son importantes:
La necesidad de atraer inversiones extranjeras y promover la inversión local, con el propósito de disminuir los índices de desempleo y afianzar el desarrollo humano integral.
Para la definición de nuestra política migratoria, sirven de orientación, entre otros, los principios generales del Derecho Migratorio, así como los lineamientos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), los de la Comisión Centroamericana de Directores de Migración (OCAM), la Iniciativa de Berna, el Proceso Puebla y diversos acuerdos internacionales, como los siguientes:
PROFESIONALIZACION La profesionalización del personal adscrito a la Dirección de Migración es un imperativo, para que la tarea migratoria logre sus objetivos fundamentales: controlar eficazmente los puestos de entrada a nuestro territorio, registrar a cada extranjero que ingresa y permanece en Panamá e integrar a los extranjeros que deseen vivir con nosotros a nuestros planes de desarrollo nacional. No se tendrá un personal profesional en Migración, si cada cinco años éste se cambia debido a una sucesión presidencial. Para evitar esa práctica, hay que darle instrucción constante al personal sobre las labores migratorias, aunque primero hay que diseñar un programa de selección de talento humano, que aplique concursos de plaza, para acceder a la planilla. Esto supone que los salarios deben ser acordes con las exigencias del puesto. SERVICIO EFICIENTE FACULTAD DISCRECIONAL Pienso que la regla general que debe aplicar un Estado frente a una solicitud de Permiso de Residencia, debe consistir en que el peticionario tenga medios económicos que le permitan cubrir sus necesidades, posea una profesión u oficio que le haga autosuficiente económicamente, que no constituya peligro para nuestra seguridad, ni una carga para el Estado y que goce de salud. Todo ello con respeto a los derechos humanos del inmigrante. TRANSPARENCIA Y DIGNIDAD Si, por otra parte, autorizamos la permanencia de un turista, él o ella no puede dedicarse a actividades lucrativas o a trabajar. Lamentablemente, existen empresas que contratan personal que viene a laborar por un corto período y no solicitan Permiso de trabajo, ni la llamada Visa de Transeúnte. Nos corresponde tener la regulación que contemple esta realidad y facilite estas actividades, pagando los tributos establecidos. CONCLUSIONES Toda esta información destaca lo que hemos venido afirmando: la Dirección de Migración debe ser una institución que preste un servicio profesional. Su personal tiene que ser especializado, para que la función migratoria se desenvuelva adecuadamente. Esto exige estabilidad en el empleo y buenos salarios que le sirvan de incentivo, para que, con las herramientas adecuadas de trabajo, sea eficiente el servicio que preste. Una institución migratoria fuerte afianzará nuestro estado de Derecho y robustecerá nuestra democracia, mientras que una débil traerá como consecuencia la informalidad institucional, con el consiguiente atraso en los servicios que debe brindar, la prestación de una función que dependerá de las simpatías o antipatías de algún funcionario, la presencia del tráfico de influencias (este es una forma de corrupción) y la aplicación incorrecta de la tarea migratoria. Nadie puede sentirse satisfecho con una institución débil, que además, tiene un papel importante en la seguridad ciudadana. Nos interesa que los extranjeros que residan en nuestro suelo, se incorporen al desarrollo humano integral, por el que trabajamos. También, aquellos que deseen adquirir la nacionalidad panameña, porque quieren integrarse a nuestras costumbres, a nuestra idiosincrasia. Sin embargo, no nos interesan aquellos que desean adquirirla como un medio para facilitar su traslado a otro país. Una enmienda constitucional se impone para evitar estos abusos. Debemos desarrollar actividades que inviten a los extranjeros a incorporarse a nuestro país. Para ello, la Dirección de Migración, con la colaboración de distintos entes públicos y la empresa privada, deben desarrollar un programa de integración a lo nuestro. Este ilustraría a nuestros huéspedes sobre nuestra identidad, les diría quienes somos los panameños, cuál es el nosotros común que les invita a integrarse a nuestra Nación. No hay duda que este programa contribuirá a identificarnos mejor, ya que tendremos que empezar por nosotros mismos. Soñemos con una institución migratoria que promueva el desarrollo humano integral, que tenga un Sistema Integrado de Migración capaz de llevar un registro confiable de cada extranjero que conviva con nosotros, temporal o permanentemente, que haga expedita la tramitación migratoria, que cuente con personal especializado, bien remunerado y suficiente para prestar un servicio que nos complazca a todos. Que el Gobierno Nacional adopte la Política Migratoria del Estado panameño y que todos nos reconozcamos en ella.. Convertir en realidad estos sueños le corresponde al Presidente de la República y a otros destacados funcionarios. Podemos apostar a que ¿sí se puede? (*) ExDirector Nacional de Migración y abogado |
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